NO TE QUIERO.

No te quiero pero tengo ganas de no estar sola, son ganas de tener tu compañía, de juntarnos para pasar el rato, si tú tienes ganas de algo te acompaño, si yo tengo ganas de algo me acompañas, es solo una elección consciente de compartir nuestra soledad. Y no es que no sepa estar sola pero me gusta estar sola contigo.

No te quiero pero me gustas, me gusta verte mientras haces cosas simples como reír o hablar, me gusta como llegaste sin querer mucho, sin exigir nada, tan inesperado tan de repente. Me gusta sentirme bien contigo, porque casi nadie lo logra, me gustas tal vez más de lo que puedo aceptar.

No te quiero pero me encantan nuestras diferencias, nuestras discusiones tontas que acaban con besos, eres tan terco y yo tan terca que siempre es interesante ver como intentas hacerme cambiar de opinión, tú no entiendes y yo no me sé explicar.

No te quiero pero a veces me haces pensar que yo quiero estar contigo tanto como tú conmigo,  mi tiempo ya no es tan mío, me gusta compartirlo contigo, que invadas mi espacio personal con tus abrazos descuidados, que no te importe estar rodeado de gente o si solo estamos tú y yo.

No te quiero pero ya te conocen mis sentidos, esa sensación de escalofrío que me causan tus manos me vuelve loca, en ese momento me haces ya no querer otros besos, otros abrazos, ni otra sonrisa, haces que me olvide de todos y de todo, que seamos tú y yo, y que bonito se escucha ese “TÚ Y YO”.

No te quiero pero me haces feliz, tengo miedo(a veces) de estar enamorándome de ti. No sé qué signifique esto y no te pido que te quedes, porque eso no se pide, si quieres quedarte, quédate.

No te quiero pero tal vez sí.

 

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Ahora somos “amigos”.

“Ya no me busques, ya no quiero saber nada de ti” con esas palabras me despedí de ti, aparentemente habían sido las palabras perfectas, concisas y dramáticas para terminar nuestra relación. Continúe con mi vida, tratando de olvidar cada parte de nosotros y vaya que trate, pero nada que involucre sentimientos es fácil.

Volví a escuchar tu voz y algo dentro de mí se sacudió. Esa noche, en aquel bar decidimos ser amigos, dejar de ser hostiles cada que nos topáramos, estábamos borrachos, tú sincero y al parecer yo vulnerable.

Seguimos con nuestros encuentros “casuales”, siempre en el mismo lugar, rodeados de la misma gente con las mismas pláticas, por ratos platicábamos y por otros desaparecíamos, pero siempre haciendo contacto visual.  Si yo estaba con alguien llegabas a interrumpirme y bueno si tú estabas con alguien siempre buscaba la manera de arruinarte el momento, y como siempre terminábamos peleando como solo tú y yo sabemos.

A pesar de todo, cuando estábamos juntos lo único que me pasaba por la cabeza es que te quería besar, me reía de las cosas tontas que decías, de nuestros chistes locales, recargaba mi cabeza en tu hombro, te agarraba el brazo y podía notar como se tensaba todo tu cuerpo y se aceleraba tu corazón.

Me hablabas al oído, me tomabas por la cintura, por momentos me agarrabas de la mano, te mordías los labios como retándome a que te besará, tu mirada me ponía tan nerviosa que tenía que voltear a otro lado. Bailábamos, jugábamos, tomábamos, peleábamos, coqueteábamos.

Quería que dieras el primer paso pero no lo hacías, quería culpar al alcohol y ser yo la que lo daba, pero es que en realidad no podía ni quería culpar al alcohol, no quería buscar pretextos para besarte, para estar contigo. Cruzamos esa línea que no debimos de cruzar por el simple y bonito hecho de cagarla y complicar las cosas como siempre, aplicando el  “pues a ver qué pasa”.

Los dos  sabemos que no debimos besarnos como antes, como si fuéramos todo, siendo solo “amigos”. Ahora estamos peor que antes, no podemos regresar al principio ni continuar en donde nos quedamos porque pues ya estamos muy jodidos.

Deja de coquetearme, deja de morderte los labios cada vez que platicamos, deja de tocarme la espalda, de quitarme el pelo de la cara, deja de decir que estamos mejor así, deja de provocarme mil sentimientos, deja que te olvide, deja que me vaya, deja de ser mi “amigo”.

 

 

 

 

 

 

No me gusta.

No me gusta mi historia contigo, esta historia que se repite una y otra vez, esta historia que mis amigos se saben de memoria, estamos bien, estamos mal, no estamos, regresamos, volvemos a estar bien… y bueno ya sabes.

No me gusta que me hagas sentir que estas cuando no estas. Te tengo solo a veces, estas cuando tú quieres estar, no cuando yo quiero que estés, cuando necesito que estés, que es siempre y no de ratos. Esa sensación de tenerte y no, me mata, me decepciona. Yo estoy, cuanto tú quieres que este, sin titubes, sin pretextos, yo no tengo excusas tontas para ti.

No me gustan tus mentiras, ni hacerme la que te creo cuando yo sé que mientes. Todas tus mentiras, tus metidas de pata solo son reflejo de tus pésimas decisiones, solo para que según tu no me entere de todas las estupideces que haces, pero amor por favor, no nací ayer, de ti ya no creo ni los buenos días.

No me gustan tus promesas que nunca se vuelven realidad. Falsas promesas como falsos sentimientos, eres tan egoísta, siempre me dices que quieres cambiar, lo haces un tiempo pero después sigues siendo el mismo y a veces peor. Pero ya no es tu culpa, ya es la mía por prometer que me voy y me quedo porque tengo ganas de que por una vez todo sea verdad.

Siempre que trato de alejarme de ti, tú te encargas de que no pase, de que regrese contigo, de que siga aferrándome a ti.

No me gustan tus mensajes bonitos, esos que me mandas solo para ver si sigo estando para cuando tú quieras, ni me gustan mis respuestas instantáneas para que veas que sí, aquí sigo. Odio tus mensajes de madrugada que delatan tu culpabilidad, esos que me confirman que hiciste algo malo en tus noches de fiesta, siempre anticipándome a las malas noticias.

No me gustan nuestras peleas porque en realidad ya no tengo mucho que decirte, repetir la misma cantaleta ya me aburrió, tratar de señalar tus errores es imposible, tú nunca estas mal, tú nunca la cagas, siempre es la demás gente, pero tú nunca,  me estoy dando por vencida con nosotros.

No me gusta seguir contigo, porque sé que no vamos a ningún lado. No vale la pena seguir contigo solo por algunos momentos de felicidad, me tengo que repetir eso hasta creérmelo y poder  irme de ti, y aunque tengo mil razones para irme tú siempre me das una razón para  quedarme.

No me gusta quererte porque tu “amor” me ha roto de muchas  maneras. Mi amor no te alcanza, no es suficiente y que ironía porque aunque sé que no me gusta tu amor para mí a veces un beso es más que suficiente.

No eres para mí, yo no soy para ti.

No nos hicimos bien pero tampoco nos hicimos mal y ese fue el problema, sentirnos estancados, no avanzábamos ni retrocedíamos. Estábamos en un punto que realmente nos daba igual, llámalo zona de confort, teníamos la compañía de cada uno, pero solo era eso. Hasta cierto punto nos sentíamos sofocados.

Contigo no sentía esa locura que se siente cuando te empiezas a enamorar de alguien, poco a poco esa emoción de verte se fue desvaneciendo hasta el punto en el que si te veía estaba bien, y si no también.

A veces me sentía culpable, como si no estuviera dando el 100 en la relación, pero no era eso, era que simplemente románticamente no embonábamos.

Deje de insistir, deje que pasará el tiempo. Sé que una parte de ti quería dejarme, porque yo sentía lo mismo cada vez que estábamos juntos, esos silencios incomodos eran el momento perfecto para hablar de esto, pero no tenía las ganas suficientes para alejarte de mí, y es que no era que no te quisiera, si lo hice, pero no te quería tanto como para seguir contigo.

Llego un punto en donde nos dimos cuenta que ya no éramos los mismos, no nos tratábamos mal, pero había algo que no iba bien. Posiblemente habíamos idealizado esta relación, es decir, al principio yo creía que eras perfecto para mí y todo iba muy bien, más de lo que esperaba, pero algo nos faltaba.

No sé exactamente porque no pude enamorarme de ti, ni tú de mí. Lo intentamos mucho y de diferentes maneras hasta que entendí que no puedes forzar sentimientos. Tenía tantas ganas de enamorarme de ti, pero las ganas no fueron suficientes. Apostamos mucho por esto y al final terminamos en donde empezamos, sin amor, sin pareja, sin tenernos.

No eres para mí, y claramente yo no fui para ti. Todo pasa, todo termina, lo que es para ti llegará  y lo que no es para ti se irá, así como yo me fui de ti, así como tú te fuiste de mí.

 

 

Yo lo quería.

Yo lo quería tanto que deje de bailar para dormir con él, cambie por él y para él, su mundo se convirtió en el mío, trataba de cumplir sus expectativas incluso cuando pidiera más de lo que él mismo podía dar.

Yo lo quería cuando no teníamos problemas y cuando todo era un problema. Entre discusiones y besos nos queríamos y nos odiábamos, teníamos una forma muy distinta de ver la vida, él todo lo veías gris, todo era negativo, todo estaba mal, aunque estuviera bien.

Yo lo quería, él también me quería (a veces) y cuando le decía que yo más no mentía. Él me quería, muy a su manera y no tan a la mía. Muchas veces yo tenía amor para los dos. Sabía que tal vez él no me quería como yo lo quería pero me gustaba esa sensación que me causaba imaginar que él estaba tan loco de amor por mí como yo por él.

Yo lo quería como se quieren a pocas personas, mi amor era constante aunque me daba mil razones para dejar de quererlo, yo seguía queriéndolo, pensando que el amor que yo le estaba dando me lo regresaría. Él estaba en mi vida por algo o por nada, pero estaba y por más que él quisiera alejarse yo siempre corría atrás de él para que se quedara un ratito más conmigo.

Yo lo quería así sin más, en las buenas y en las malas, pero más en las malas porque era cuando más necesitaba que lo quisiera. Intentaba salvarlo de sus propios demonios, intentaba que dejara atrás eso que tanto lo había lastimado. Yo lo quería salvar, y ese fue mi error querer salvar a alguien que no quería ser salvado.

Yo lo quería, sin saber que era lo que él quería, aunque sus silencios me dieran todas las respuestas. Tal vez le dio miedo tanto amor, que alguien lo quisiera como ni el mismo se quiere.

Hoy ya no soy la misma, ya no lo quiero, deje de quererlo. Aprendí que los sentimientos no siempre son recíprocos, no puedo exigir que me den lo que yo doy. Me quería cuando él me quería querer y yo necesitaba recibir el mismo amor que estaba dando. Yo amo como me gustaría que me amaran.

Rompí mi propio corazón queriéndolo.

Me gusta tu amor.

Cuando te conocí supe que mi lugar estaba contigo, te besé y sentí que eras la persona correcta, te encontré a ti, entre miles fuiste tú el que con una sonrisa cambio mi mundo. A ti te digo todo lo que siento porque sé que tú sientes lo mismo. Me arriesgue y por esta vez gané.

Todas las personas merecen y deben de tener a alguien como tú en su vida, una persona que te haga tener amnesia, que sientas que empiezas de cero. Yo no sabía que me hacía falta algo en mi vida, hasta que llegaste tú. Ahora siento que nunca me había enamorado y que todos esos sentimientos bonitos los tenía guardados para ti.

Tú te cruzaste conmigo y lo único que pude hacer fue agarrarme de tu mano y colgarme de tus besos.

Me enseñaste como realmente debería de ser el amor, quien se iba a pensar que yo iba a querer con tanta intensidad, nunca me hubiera imaginado que tenía tanto amor para dar.

Me gusta el amor, me gusta mucho el amor contigo. El amor, ese que tú me das, ese que solo tú me haces sentir. Eres tan diferente, tú forma de ver la vida siempre me gustará, disfrutas de las cosas sencillas, los problemas no te quitan el sueño, me gusta tu locura, lo que haces y lo que me haces hacer, eres el ying de mi yang, contigo encontré mi equilibrio, eres mi complemento perfecto.

Contigo supe lo que realmente significa el amor, tú nunca me haces sentir menos, al contrario, estando contigo siento que lo puedo todo,  eres esas palabras que necesito cuando siento que el mundo se me va a caer, estás conmigo siempre y para todo. Me reflejo en la mirada enamorada de alguien.

Me ensañaste que el amor no es egoísta, estoy contigo porque te quiero, porque me quieres, porque contigo soy mejor en todos los aspectos. Trato de ser mejor para  ti y por ti, a pesar de mis malas manías, de mis malas costumbres, de todos mis defectos, tú me dices que soy perfecta.

Me gusta tu amor, me gusta mi amor por ti. Contigo no buscaba nada y lo encontré todo.

TE SIGO ENCONTRANDO.

Me había prometido por mi bien mental y sentimental  no caer de nuevo ni en tus besos ni en tu cama, tuve mucha fuerza de voluntad y creo que lo logre. Si quería besar  a alguien no corría a tus labios, si necesitaba de alguien no eras mi primer opción, bueno, si lo eras pero mi orgullo no me permitía buscarte (gracias orgullo).

Ahora caigo y no es contigo, al menos eso pensaba. No es que te  compare con otras personas, no es que te extrañe, no es que te tenga grabado pero…

Puede que un día sin buscarte te encuentre, en la boca, en las manos, en los ojos, tal vez no seas tú pero seguirás siendo tú, te voy a besar, voy a tomar de tu mano, vas a besar diferente, tendrás otros labios, y otras manos pero vas a seguir siendo tú.

Puede que  te encuentre en mi cama, tendrás otra cara, otro cuerpo, pero vas a seguir siendo tú. Creo que sabía que aunque estuviéramos en camas distintas, lejos, solos o acompañados  seguiríamos durmiendo juntos.

Te voy a necesitar y voy a buscarte, no a ti, a tus palabras y tal vez te encuentre, no sonaran igual, ni siquiera tendrán el mismo significado, no van a salir de tú boca,  pero seguirán siendo tus mismas palabras. Tal vez un día te encuentre en una canción, en esa canción, que me transporte a ese momento contigo, que por más que quiera olvidarlo no podré.

Puede que pase mucho contigo sin que seas tú, porque ahora todo lo que me pasa no me pasa contigo, me pasa con alguien más, y aún así te revivo una y otra vez.

Cuando esté dándome la oportunidad de seguir mi vida, de compartir todo lo que compartía contigo con otra persona te voy a encontrar, así como siempre te encuentro, sin buscarte. Voy a seguir sintiendo ese peso que no me deja estar con nadie más por completo. Voy a seguir sintiendo que soy tuya y que siempre lo seré, pero mientras siga pasando eso voy a sentir que estoy con la persona equivocada.

Tengo que dejar de encontrarte.